Design by Negro/Web Design by Doble B Web Studio
 
 
 

Florencia Gonzalez Alzaga se hizo por cierto de fantasía cuando traspuso la puerta de Zavaleta Lab, en Buenos Aires, la primavera de 2007. “Fidelidad Maldita”, su primera muestra, estaba compuesta de 20 fotografías sobre el tema de criar caballos con un hechizo, hacer aparecer pájaros, encantar jardines… Su “Madonna con hijo,” una imagen inspirada en la iconografía católica, puso la estructura en evidencia. Y las estructuras son discursos. El carácter selectivo del retrato abre el camino a una dialéctica a través de la cual un sujeto subversivo – el tercero en cuestión – demanda ser significado más allá de la seducción actual de la imagen.

“Por piedad,” su segunda muestra, en la galería Catena, se compone de 14 fotografías con imágenes de adolescentes en franca actividad, jardines aún más verdes y sus famosos caballos cautivantes con vidas exóticas. Cómo es eso? En efecto, estos caballos muy particulares se crían en los jardines encantados. Y así es como un Tizer, de hecho prepara – excita sexualmente – a las Princesas yeguas para el Rey padrillo. De ahí que, retenido con sogas – nunca llega a penetrar la yegua – salta alto, sus crines al viento, encrespadas, los ojos se le vuelven rojos del ultraje.
La materia del trabajo – un papel procesado con brillo – que la artista monta en marcos clásicos y muy lujosos, es sorprendentemente efectiva.

Aparte del misterioso propósito que puede haber llevado a Gonzalez Alzaga a capturar la imagen de un grupo de adolescentes jóvenes que caminan por el río en actitud de rezo, la representación de la niña que retrata el espíritu que la posee bien puede dar lugar a sentimientos que le son ajenos. Su acción está dirigida desde adentro, por el alguien que la habita, dentro / fuera de sí.

El sujeto subversivo. Como la pena que encarnan lloronas profesionales – lloronas alquiladas cuyo llanto remite al dolor de los apenados – el propósito del ritual era externalizar el dolor, delegarlo a una especie de aparato fuera de ellos – otro ser humano. Otro lo hace por nosotros.

Se sabe que en las comedias donde se incluye “risa enlatada” o risa en off, la gente se ríe menos; el efecto fisiológico es de que se ríen más de lo que se ríen. Slavoj Zizek compara esta lógica con la de la Rueda Tibetana; en una rueda mecánica insertamos un pedazo de papel con una oración, hacemos girar la rueda y la oración es transmitida a la divinidad que corresponde. La rueda que ora reza por nosotros. Es más, la lógica de la rueda de oración Tibetana se asemeja a la cultura post-moderna; delegamos aquello que hicimos con anterioridad en un aparato electrónico.   

Por Josefina Ayerza