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"... no vacilo en poner en escena mi intimidad, dejándome llevar por esas pulsiones que vuelven, una y otra vez, entregándome a experiencias que tienen al otro en la mira y que se renuevan insistentemente. Librado al azar, recorro calles a la deriva, y me detengo a observar a los vigiladores de edificios, o atravieso la ciudad en taxi buscando el momento íntimo en la mirada ajena.
Y es justamente la obra, quien termina situándose en ese delgado límite,el que la separa de la vida real…,la obra que delata sin pudores la experiencia individual y se transforma en su propia esencia,la que se nutre de la vida misma y crea conexiones con el inconsciente ajeno, con el erotismo de los demás…" |
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